XABIER BANDE: SUEÑOS REALES

Quizás por la cantidad de tareas que ha emprendido en su vida, quizás por su dedicación a la música, a los músicos, quizás porque aún conservar una frescura propia de un autor que comienza con 20 años, la fotografía de Xabier Bande no pasa desapercibida.

Nacido en Madrid en 1962, parece un niño cuando asalta con alguna idea rocambolesca que acaba siendo genial: ha sido desde road manager a fotógrafo de músicos, ha realizado guiones de video clips y cinematográficos… Toda esta trayectoria que él asume con la boca pequeña, como si no fuera con él y con una de las humildades más sinceras que he visto, unida a su pasión musical (ha diseñado el cd de grupos como Topo o Asfalto) conforman un universo que en sus fotografías no puede ser más particular.

Hay artistas que gustan de la construcción o reconstrucción fotográfica, alejándose de un archiconocido espíritu “Magnum” que reinó desde dos años tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, el del “catch the time”, aquel que rezaba Robert Capa, Bresson o David Seymour (“Chim”) como la curiosidad por lo que pasaba en el mundo, respeto por ello y deseo de transcribirlo.  Esa filosofía la han seguido durante decenios infinidad de artistas, sin embargo, hoy la fotografía refleja otras inquietudes que Bande expresa con pasmosa habilidad –y sin ser consciente de hacerlo- atravesando mundos que no son los que vemos, vulnerando ese respeto por las realidades, construyendo su propio universo en vez de transcribir aquel que ve.
A su modo, Oukalele construye o crea su mundo, incluso Madoz pervierte esa realidad, pero, partiendo de una idea o un sentimiento muy concreto –desde la masturbación a las cadenas morales, pasando por catástrofes como el Prestige- Xabier Bande recopila váteres, latas de coca-cola, papel de aluminio, plásticos y demás objetos que sirven para recrear la escena que lentamente dibuja en su mente:
Fondos de lo que podrían ser ríos, lagunas o pantanos, poblados  de flores agresivas enzarzadas en pinchos, paisajes oníricos que cantan ensoñaciones como si tuvieras una caracola en el oído… y todo ello pudiendo ser una mesa de estudio llena de artilugios conseguidos de mil maneras: un cuarto de baño en el que una “lolita” pretende allegarse más todavía a su cuerpo, tirada en el suelo con un escorzo casi renacentista que en realidad es un garaje y unas baldosas de “pega”, un váter sacado de sabe dios dónde…
Parece construido a través de un ordenador, parecen fotos sacadas del implacable bisturí del Photoshop; nada más lejos de la realidad, hay en su obra un poso de artesanía importante, fondo que debes conocer para apreciar más esos retratos de amigos que le ayudan a construir a casi un Jesucristo, para valorar sus paisajes surrealistas que parecen desiertos, solo alterados por margaritas y flores que no lo son, por océanos…

Surrealismo, lirismo o mundo onírico conforman el particular bagaje de Xabier Bande, en una fotografía que me encantaría ver pronto en un circuito internacional para disfrutarlo sí, pero también para provocar envidia.

 

 

 

 

 

 

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By Elena Dopazo